La Manifestación Parte 2- El “NO FENÓMENO” de las Enfermedades Crónicas en Argentina

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“Cambia el pelaje la fiera / Cambia el cabello el anciano…. Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño”. Todo cambia. Mercedes Sosa

Siguiendo el hilo conceptual propuesto por GLEC (la manifestación es la problemática sanitaria de las Enfermedades Crónicas), continuamos con la caracterización de “La Manifestación”; en esta entrega, haremos referencia a las diversas transformaciones poblacionales que se produjeron en Argentina y se proyectan para el futuro mediato. Cuando hablamos de transformaciones poblacionales, no nos estamos refiriendo sólo a la cantidad de habitantes; también estamos considerando su distribución desde diferentes puntos de vista (geográfico, por género, por grupos etarios) y los cambios que han venido sucediendo en estas variables en el pasado reciente (1960-2010) y su proyección hacia el futuro mediato (2040).

La población argentina está en pleno proceso de transición demográfica; veamos qué significa esto con datos. El crecimiento poblacional ha decrecido; en el censo de 1960 se observó una tasa promedio de crecimiento anual (respecto del censo previo) del 17.9%, mientras que en el censo de 2010 esa cifra fue del 11.2%. Esto es resultado de una disminución del porcentaje de mujeres en edad fértil (entre 14 y 49 años) respecto del total de mujeres (58.3% en 1960 vs 49.5% en 2010) y, sobre todo, de una franca reducción en la tasa global de fecundidad (3.2 hijos por mujer en 1960; 2.4 hijos por mujer en 2010 y se proyecta para 2040 un valor de 1.98 hijos por mujer). Como puede verse claramente en la figura, la base de la pirámide poblacional se estrechó entre 1960 y 2010 y se estrechará aun más hacia el 2040 (por reducción de la proporción de mujeres en edad fértil y de la tasa de fecundidad) y el resto de la pirámide se ha ensanchado entre 1960 y 2010 y se proyecta que se ensanchará francamente en el 2040.

El principal fenómeno que explica el ensanchamiento de los sectores medio y superior de la pirámide poblacional es la prolongación de la esperanza de vida al nacer. Esta variable viene creciendo sostenidamente (aunque con notables diferencias regionales) desde 1960, como consecuencia de mejores condiciones de vida y de la disponibilidad de más y mejores tratamientos, aunque no se avanzó en la misma medida en el diagnóstico precoz de algunas patologías y la prevención secundaria tiene también mucho para mejorar. La esperanza de vida al nacer en 1960 era, en promedio, de 65.0 años (68.1 años para las mujeres y 62.4 años para los varones); en 2010, el promedio fue de 75.2 años (78.6 años para las mujeres y 71.8 años para los varones) y las proyecciones para el 2040 son de un promedio de 81.5 años (84.7 años para las mujeres y 78.4 años para los varones). Estos cambios están graficados en la figura que de barras que está más arriba. Una manera de poder comparar distintos censos respecto de la transformación poblacional es calcular el índice de envejecimiento (que resulta de dividir la población mayor de 65 años por la población menor de 15 años y multiplicar por 100); este índice arroja como resultado: 18.3 en el 1960; 40.2 en el 2010 y se proyecta que sea de 75.8 en el 2040.

Los cambios entre los años 1960 y 2010 y la proyección para el 2040 presentan una serie de desafíos tanto sociales como sanitarios para con nuestros mayores. ¿Cómo serán incluidos en la vida cotidiana? ¿Cómo transferiremos la experiencia acumulada a los más jóvenes? ¿Qué “protocolos de ayuda” serán puestos en práctica cuando decline su capacidad de valerse por sí solos? ¿Qué cambios habría que hacer ante una demanda importante de recursos de salud de los adultos mayores? ¿Seguirán las instituciones segmentado la atención por patología o se desarrollarán esquemas que contemplen las co-morbilidades a fin de reducir las visitas ambulatorias, coordinar los pedidos de estudios y reducir los potenciales problemas por interacciones medicamentosas o ajustes de dosis (entre otros)?

Debiéramos ir pensando en cómo implementar medidas de soporte (tanto sociales como sanitarias) ya que la demanda de recursos de salud tendrá un crecimiento sustancial y el año 2040 está “a la vuelta de la esquina”. Hay situaciones imprevisibles (y se manejan como tales); pero esto es PREVISIBLE y también debe manejarse como tal…

Volviendo a la canción de Mercedes Sosa: Cambia, todo cambia / Cambia, todo cambia / Cambia, todo cambia … y, en este caso, debemos adaptarnos al cambio.

La diversidad enriquece; escribinos, contactanos, discutamos.

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